En 1986, los astrónomos revelaron la verdadera naturaleza de los cometas, comparándolos con una "bola de nieve sucia". Esta "bola de nieve sucia" es en realidad un cuerpo helado compuesto de rocas, polvo, metano y amoníaco, con un exterior negro profundo que se asemeja a una larga papa. Su tamaño es comparable al de una pequeña montaña en la Tierra, y se tarda aproximadamente medio día en orbitar a su alrededor. Sin embargo, cuando está lejos del Sol, la "bola de nieve sucia" es casi imposible de detectar para los observadores en la Tierra. A medida que se acerca al Sol, el calor hace que el hielo en su superficie sublime, formando una coma y un núcleo en forma de nube, conocidos colectivamente como la cabeza del cometa. La coma aparece tenue y similar a una nebulosa debido a la dispersión de la luz solar, creando una larga cola de cometa. En este punto, el diámetro de la cabeza del cometa puede alcanzar cientos de miles de kilómetros, mientras que la cola puede extenderse por decenas de millones de kilómetros, pero su masa total es insignificante, solo alrededor de una milmillonésima de la masa de la Tierra.