El misterio de los cometas ha cautivado a la humanidad durante siglos, a menudo vistos como signos ominosos que provocan miedo y especulación. En la antigua China, se les conocía como "estrellas escobas", creyendo que anunciaban desastres, hambrunas y guerras. Sin embargo, la aparición del cometa Halley en 1066 marcó un momento histórico único. En ese momento, el duque Guillermo de Normandía se estaba preparando para invadir Inglaterra, y la aparición del cometa parecía señalar su victoria inminente. Para conmemorar este evento, la esposa del duque tejió una tapicería que representaba el campo de batalla, con los soldados normandos señalando alegremente el cometa, mientras el aterrorizado rey Harold de Inglaterra observaba.

Edmond Halley, sin embargo, rechazó estas supersticiones. Como director del Observatorio de Greenwich, predijo con éxito el regreso del cometa Halley utilizando las teorías de Newton. En 1705, propuso que el cometa aparecería cada 76 años, una predicción que se confirmó en la víspera de Navidad de 1758. Aunque Halley no vivió para ver este momento, su espíritu científico y su logro predictivo hicieron del cometa Halley el primer cometa en la historia que fue pronosticado con precisión. Esto llevó a la denominación oficial del cometa Halley, marcando un avance significativo en la astronomía humana.

En el siglo XX, el cometa Halley regresó a la Tierra en dos ocasiones, en 1910 y entre 1985 y 1986. En 1910, cuando la cola del cometa pasó cerca de la Tierra, las personas fueron testigos de un espectáculo sin precedentes, como si todo el cielo estuviera iluminado. Para los astrónomos, sin duda fue una fiesta científica, ya que registraron este momento histórico con instrumentos de precisión.