Esparta, ubicada en la península del Peloponeso en Grecia, es conocida por sus guerreros indomables. En el siglo V a.C., Esparta derrotó continuamente a Atenas, convirtiéndose en la ciudad-estado más poderosa de Grecia. Los espartanos abandonaron el arte y la cultura para centrarse en el entrenamiento militar, formando una tradición única de valentía. Sus historias son legendarias, como la de un niño que soportó las mordeduras de una zorra sin mostrar dolor, y cientos de guerreros espartanos manteniendo su posición en las Termópilas hasta el último hombre. Estos relatos muestran el coraje y la disciplina de los espartanos.

El sistema educativo de Esparta era estricto, con niños enviados a escuelas estatales a la edad de ocho años para someterse a entrenamiento militar y acondicionamiento físico. Llevaban ropa mínima, dormían al aire libre y soportaban hambre y frío. Este entrenamiento tenía como objetivo cultivar la valentía y la disciplina, y muchos niños murieron por no poder soportar el dolor. Las mujeres espartanas también pasaron por un riguroso entrenamiento para asegurar que pudieran dar a luz a descendientes saludables. La estructura social de Esparta se dividía en 'verdaderos espartanos' y no ciudadanos, siendo los primeros los que disfrutaban de privilegios mientras que los segundos ocupaban los estratos más bajos de la sociedad.

Con el tiempo, Esparta fue declinando gradualmente, pero su espíritu indomable permanece. Para el siglo I a.C., la imagen de los espartanos se convirtió en un modelo a seguir para los romanos. A pesar de las dudas sobre su moralidad, el carácter resistente de los espartanos sigue siendo admirado.