En el verano del 26 d.C., el emperador romano Tiberio dejó la ciudad de Roma y eligió autoexiliarse en Campania durante un notable período de 11 años, una decisión que sigue siendo desconcertante. Desde el 21 d.C., Tiberio se había retirado con frecuencia de la vida pública, residiendo en varios lugares, siendo su estancia más prolongada en la isla de Capri. Allí, gestionó los asuntos del estado a través de cartas, regresando brevemente a Roma en algunas ocasiones. Las razones detrás del retiro de Tiberio son objeto de un amplio debate; algunos sugieren que fue influenciado por las maquinaciones de Sejano, otros señalan el duelo tras la muerte de su hijo, mientras que algunos creen que fue obligado a irse debido a la naturaleza dominante de su madre. Sin embargo, ninguna de estas explicaciones explica completamente su reclusión de ocho años. ¿Qué secretos se ocultan detrás del autoexilio de Tiberio? Sigue siendo un misterio histórico perdurable.