El misterio de Jesús sigue planteando preguntas históricas, ya que la cruz centenaria no puede silenciar las dudas que resuenan. Según la Biblia, Jesús resucitó tres días después de su muerte, pero esta afirmación ha suscitado numerosas interrogantes en tiempos modernos. El erudito alemán Friedrich Strauss propuso en 1835 que la autenticidad de la muerte de Jesús no puede ser probada desde la cruz, y que falta evidencia de la resurrección. El erudito británico Cabot cree que las descripciones de la ejecución de Jesús en los Evangelios tenían como objetivo cumplir las profecías del Antiguo Testamento. El experto estadounidense Laken señaló que la muerte de Jesús es fundamental para la narrativa del Evangelio del Nuevo Testamento y las ideas teológicas de todo el Nuevo Testamento.
Dos libros publicados en el siglo XX ofrecieron nuevas interpretaciones. "La Sangre Santa y el Santo Grial" sugiere que Jesús no era el salvador, sino un noble judío que se casó con María Magdalena y vivió en la Galia. Otro erudito alemán, Keston, propuso que Jesús huyó a la India en su juventud para estudiar enseñanzas budistas y regresó a casa 16 años después, predicando bajo el nombre de "Yozas Asaf" en la India hasta su muerte. Estas teorías desafían las visiones tradicionales y han suscitado una amplia discusión.