En la península de Bretaña en Francia, existe un enorme grupo de pilares de piedra que se asemejan a una larga serpiente que surca el cielo. Estos pilares no solo son grandiosos y espectaculares, sino que también están envueltos en misterio. Elevándose hacia las nubes, presentan diversas formas, como si narraran historias antiguas. La formación de piedra se divide en tres secciones, cada una con su disposición y características únicas.
La primera sección se encuentra cerca del pueblo de Carnac, donde los pilares están dispuestos en 12 filas, serpenteando a través del paisaje ondulado con una longitud total de 4,000 metros. Las distancias entre los pilares varían, y sus superficies están pulidas hasta alcanzar un acabado suave. Entre ellos, hay un camino que conduce a una pequeña cámara de piedra, adornada con hermosos grabados. La segunda sección consta de 7 filas, con los pilares dispuestos más cerca unos de otros. La tercera sección mide solo 355 metros de largo, pero los pilares están organizados de manera más compacta.
Existen diversas teorías sobre el origen de estos pilares. Algunos creen que imitan la postura serpentina, simbolizando la Ciudad Serpiente; otros piensan que sirvieron como un lugar para que los antiguos galos adoraran a la deidad serpiente. Incluso hay hipótesis que sugieren visitas extraterrestres, proponiendo que estos pilares fueron dejados como una "plataforma de aterrizaje" por alienígenas. Sin embargo, no fue hasta la década de 1960 que los arqueólogos, utilizando técnicas de datación por radiocarbono, determinaron que la historia de estos pilares se remonta entre 4650 y 4300 a.C., haciéndolos tener más de 6,000 años de antigüedad.
¿Cómo fueron construidos estos pilares? ¿Cómo transportaron las antiguas personas tales piedras masivas? Estas preguntas siguen desconcertando a los arqueólogos. La gente de Carnac evidentemente poseía habilidades avanzadas y una sofisticación cultural que les permitió crear un grupo de pilares de piedra tan asombroso.