La Esfinge es uno de los relicarios más misteriosos de la antigua civilización egipcia. Ubicada en la zona de Giza, al oeste de El Cairo y no muy lejos de la Pirámide de Khafre, es la esfinge más grande del mundo. La cara de la estatua mide 5 metros de largo, adornada con un tocado nemes, y presenta el relieve de la serpiente sagrada 'Khubera' en su frente, junto con una larga barba que simboliza la autoridad real. Existe un gran debate entre los académicos sobre la fecha de su construcción. Algunos creen que fue construida durante el Reino Antiguo alrededor del 2500 a.C., mientras que estudios geológicos sugieren que la cabeza de la Esfinge podría haber existido tan pronto como entre el 7000 y el 5000 a.C., duplicando la cronología tradicionalmente aceptada.

Los científicos han utilizado instrumentos y métodos avanzados, incluyendo pruebas sobre la propagación de ondas sonoras, para descubrir que la 'cola' de la Esfinge data de la época del reinado de Khafre, apareciendo más de medio siglo después de la parte frontal de la estatua y las trincheras circundantes. Esto ha convertido la fecha de construcción de la Esfinge en un enigma significativo. Algunos investigadores cosmológicos especulan que la Esfinge pudo haber sido construida por extraterrestres como un marcador de navegación, que luego fue descubierto y utilizado por los antiguos faraones egipcios. Esta hipótesis ha suscitado una amplia discusión y controversia.

La Esfinge se erige majestuosamente, con su expresión solemne mirando hacia la distancia. Durante la invasión turca de Egipto, la nariz y la barba de la Esfinge fueron utilizadas como blancos para disparar; estas partes han sido trasladadas al Museo Británico en Londres. Los debates y especulaciones académicas en curso solo añaden al atractivo de la Esfinge, ya que su mirada distante parece estar llena de un anhelo de ser comprendida.