Las personas de todo el mundo han escuchado historias sobre agujeros negros submarinos. Los ríos, lagos y mares a menudo evocan un sentido de misterio, ya que la naturaleza oculta muchos secretos, y las verdades del mundo subacuático están frecuentemente oscurecidas. Por ejemplo, la Pequeña Fuente en Florida es un lugar lleno de enigmas. En 1959, los buzos descubrieron un sumidero en el fondo del lago, con bordes casi verticales que son asombrosos. Los eruditos especulan que hace aproximadamente 12,000 años, el nivel del agua de este lago era mucho más bajo que el actual, y el sumidero pudo haber servido como fuente de agua potable y lugar de caza para los humanos primitivos. Los animales salvajes que venían a beber podrían caer accidentalmente en el agujero, convirtiéndose en presa. Desde 1959, especialmente a principios de la década de 1970, los arqueólogos han descubierto capas de sedimentos dejadas por el ascenso y descenso de los niveles de agua a lo largo de miles de años, junto con artefactos bien conservados de sociedades antiguas en las paredes de la cueva. Estos artefactos incluyen el atlatl más antiguo conocido (una herramienta para lanzar lanzas) y objetos intrigantes como artefactos de madera y conchas agrietadas de tortugas gigantes. Estos descubrimientos revelan los métodos de caza de la Edad de Piedra, y algunos sugieren que las tortugas gigantes pueden haberse extinguido debido a la sobreexplotación. Con el tiempo, a medida que el nivel de agua subterránea aumentó, la Pequeña Fuente fue gradualmente abandonada hasta que hace 7,000 años el nivel de agua volvió a bajar, permitiendo que las personas se asentaran en la zona una vez más. En un pantano cercano, los arqueólogos también encontraron un sitio de entierro de hace 6,000 años perteneciente a nativos americanos prehistóricos, uno de los cementerios más grandes descubiertos en América del Norte. Estos hallazgos desvelan gradualmente los misterios de la Pequeña Fuente, mostrando las características de las civilizaciones antiguas.