En 1965, el académico argentino Maurice descubrió un misterioso gran túnel en Ecuador, que contenía una gran cantidad de valiosos artefactos. Estos artefactos incluían herramientas de piedra, placas de metal, pan de oro y modelos de animales, revelando secretos de civilizaciones antiguas. Maurice solicitó al gobierno ecuatoriano que estableciera un comité científico para evaluar estos artefactos, lo que llevó a exámenes detallados por parte de los arqueólogos Franz y Madiwi.
La estructura interna del túnel es compleja, con paredes lisas y un suelo plano, y algunas áreas están recubiertas de pintura luminiscente. En un salón, encontraron una mesa y siete sillas peculiares, junto con modelos de animales hechos de oro puro. Las placas de metal llevaban inscripciones desconocidas que desconcertaron a los investigadores. Además, una talla de piedra representaba la comprensión antigua de la forma de la Tierra, lo cual fue asombroso.
Maurice y Franz también descubrieron misteriosas tallas de piedra y modelos de metal, incluyendo un casco que se asemejaba a un dispositivo de escucha y un esqueleto con 12 pares de costillas. En la sala de colecciones del padre Kilisbe, encontraron más valiosos artefactos de metal y modelos de aviones, lo que suscitó un gran interés y especulación sobre las civilizaciones antiguas.