En la década de 1930, los astrónomos que observaban el cielo nocturno descubrieron un objeto celeste peculiar. Este objeto exhibía un espectro que indicaba que era tanto frío, con temperaturas de solo dos a tres mil grados, como caliente, alcanzando decenas de miles de grados. Este fenómeno de coexistencia de temperaturas frías y calientes desconcertó a los astrónomos. En 1941, la comunidad astronómica lo nombró 'estrella simbiótica'. Durante décadas, los astrónomos han realizado esfuerzos significativos para desentrañar este misterio. El fallecido astrónomo chino y exdirector del Observatorio Astronómico de Pekín, He Maolan, llevó a cabo estudios de observación sobre estrellas simbióticas en Francia durante las décadas de 1940 y 1950, seguido de las contribuciones de otros astrónomos chinos.
Han pasado medio siglo, y sin embargo, el misterio de las estrellas simbióticas sigue sin resolverse. Inicialmente, algunos astrónomos propusieron la teoría de 'estrella única', sugiriendo que el centro de una estrella simbiótica es una gigante roja rodeada por una capa de nebulosa caliente. Sin embargo, la coexistencia de la baja temperatura de la gigante roja y la alta temperatura de la nebulosa planteó un desafío. Otros propusieron la teoría de 'estrella binaria', argumentando que una estrella simbiótica consiste en una gigante roja fría y una enana caliente en un sistema binario. Sin embargo, debido a las limitaciones de la tecnología de observación de la época, era imposible observar directamente el movimiento de las estrellas binarias. Con los avances en las técnicas de observación, los astrónomos comenzaron a realizar observaciones extensas de estrellas simbióticas en rayos X, ultravioleta, luz visible, infrarrojo y longitudes de onda de radio, acumulando una gran cantidad de datos. En los últimos años, las mediciones de velocidad radial de alta precisión y las observaciones de radio han proporcionado cada vez más evidencia que apoya la idea de que las estrellas simbióticas pueden consistir en una gigante roja o supergigante de baja temperatura, una estrella caliente de alta temperatura y una nebulosa caliente común que las rodea.
Algunos astrónomos han propuesto un modelo teórico que sugiere que la gigante o supergigante de baja temperatura en una estrella simbiótica se expande continuamente y expulsa material, formando un enorme disco de acreción, que genera ondas de choque fuertes y altas temperaturas durante el proceso de acreción. Ciertas estrellas simbióticas pertenecen a la categoría de nova, y a menudo experimentan erupciones que aumentan su brillo en varias decenas de veces. Sin embargo, la teoría de la estrella binaria aún no ha establecido su posición de manera definitiva, ya que la estrella caliente aún no se ha observado directamente. La investigación futura se centrará en mejorar las mediciones de las órbitas de las estrellas binarias y en recopilar más datos sobre las estrellas frías para explorar su estabilidad.
Desentrañar el misterio de las estrellas simbióticas es crucial para el estudio de la física estelar y la evolución estelar. Sin embargo, se necesitan más esfuerzos para resolver completamente este enigma.