La ruta migratoria de los armadillos está llena de misterios. Ya en 1850, el armadillo de nueve bandas cruzó el río Grande y se estableció con éxito en América del Norte. Estos armadillos, del tamaño de un gran gato y que pesan entre 2.5 y 6.5 kilogramos, pueden aumentar su flotabilidad inhalando grandes cantidades de aire, lo que les permite nadar fácilmente a través de los ríos. Pueden contener la respiración durante hasta 10 minutos, deslizándose por el agua con burbujas antes de volver a subir a la tierra.
Los ancestros de estos animales aparecieron en América del Sur hace unos 58 millones de años y vivieron en aislamiento durante mucho tiempo. No fue hasta hace unos 5 millones de años que se formó un puente terrestre entre las Américas, lo que llevó a grandes depredadores a migrar hacia el sur y obligó a los ancestros de los armadillos a huir hacia América del Norte. Sin embargo, hace unos 11,000 años, los armadillos desaparecieron repentinamente, solo para reaparecer en las áreas al norte del río Grande menos de doscientos años después. Las razones detrás de esta repentina desaparición siguen siendo un misterio sin resolver.