El rayo es un fenómeno natural común, pero en ciertos casos, aparece una forma peculiar de rayo: el rayo esférico. A diferencia del rayo ordinario, el rayo esférico se mueve lentamente, puede durar varios segundos y a menudo va acompañado de un fuerte estruendo o puede ser completamente silencioso. Generalmente, el rayo esférico se presenta en rojo, amarillo o naranja y tiene un diámetro de entre 10 y 20 centímetros, apareciendo cerca del suelo e incluso atravesando vidrios para entrar en edificios.
A lo largo de la historia, ha habido muchos registros de rayos esféricos. En julio de 1962, ocurrió un evento de rayo esférico cuando atravesó la ventana de una casa en Taishan, moviéndose lentamente antes de explotar en la chimenea, causando daños solo a un termo. En 1981, un avión Il-18 encontró un rayo esférico durante el vuelo, resultando en daños localizados en el fuselaje, pero afortunadamente, ningún pasajero resultó herido. Estos incidentes no solo son asombrosos, sino que también han despertado el interés científico en el fenómeno del rayo esférico.
¿Cómo se forma el rayo esférico? Hasta el día de hoy sigue siendo un misterio. Algunos han sugerido que el rayo esférico puede originarse de la separación en el extremo de un rayo típico, formado por la condensación de plasma; otros creen que podría ser un producto de gases luminosos en la atmósfera o causado por radiación de microondas dentro de la capa de plasma. A pesar de las diversas explicaciones, aún no hay un consenso.
En 1956, el científico soviético Dmitriev fue testigo de una bola de fuego de color rojo pálido rodando por el suelo mientras estaba de vacaciones junto al río Onega, proporcionando pistas valiosas para el estudio del rayo esférico.