En la noche del 21 de diciembre de 1982, en el pueblo suizo de Wädenswil, Pimu Simar, un residente de 35 años, estaba conduciendo a casa. Había estado charlando con su colega Michel hasta alrededor de las 8:40 PM antes de partir. Normalmente, este trayecto tomaría entre 15 y 20 minutos, pero debido a la nevada, la velocidad se limitó y se esperaba que durara alrededor de media hora.

Mientras Pimu conducía por un camino forestal apartado, de repente vio una esfera brillante moviéndose erráticamente en su espejo retrovisor. El objeto tenía aproximadamente 15 centímetros de diámetro y dejaba un tenue rastro rojo detrás de él. Se bajó del coche para investigar, pero de inmediato se sintió mal, experimentando dolor en la espalda y el cuello. Segundos después, perdió el conocimiento. Cuando recobró la conciencia, se encontró a un kilómetro de distancia, de regreso en el pueblo de Panderias, donde se detuvo a repostar. Ahora eran las 9:50 PM y su esposa estaba preocupada por él.

Al regresar a casa, Pimu le contó a su esposa sobre su experiencia. Se sentía exhausto, con dolor persistente en la espalda y el cuello, e incluso rompió a llorar. Los investigadores le preguntaron más tarde si estaba familiarizado con la literatura relacionada con los OVNIs, a lo que admitió haber leído algo, pero expresó desinterés. Sin embargo, insistió firmemente en que lo que experimentó era real.

El núcleo de este incidente radica en el vacío de memoria de Pimu. Durante ese tiempo, puede haber sido secuestrado o lavado de cerebro por extraterrestres, dejándolo incapaz de explicar por qué tardó una media hora extra. La hipnosis podría revelar más secretos sobre esta extraordinaria experiencia.