En la naturaleza, la supervivencia del más apto es un fenómeno común, pero hay excepciones. Por ejemplo, la ocurrencia de peces pequeños que comen peces más grandes no es rara en el océano. La lamprea es una de estas criaturas peculiares; se alimenta de bacalao que puede ser docenas de veces más grande que ella misma, incluso puede introducirse en los cuerpos de peces más grandes, consumiendo sus órganos internos antes de devorar su carne. Esta criatura, que mide solo alrededor de un pie, utiliza ventosas y dientes afilados para cazar, demostrando un asombroso nivel de codicia. En los océanos Atlántico y Pacífico, hay un pez aún más increíble: el tiburón de corte de galleta, que se alimenta de tiburones. El tiburón de corte de galleta está cubierto de espinas y, una vez que entra en el cuerpo de un tiburón, se agita y roe hasta que el tiburón sucumbe a sus heridas.

Las lampreas pertenecen a la clase Agnatha; aunque no son peces verdaderos, su estilo de vida y apariencia son notablemente similares a los de los peces. Viven principalmente dentro de otros animales, lo que ha llevado a la casi completa degeneración de sus órganos visuales, confiando en cambio en su agudo sentido del olfato para localizar huéspedes y alimento. El tiburón de corte de galleta, con su forma y comportamiento únicos, se destaca como un depredador alternativo en el océano.