En la costa de la antigua ciudad de Egina en Grecia, existe un pozo sin fondo. Cada vez que sube la marea, las aguas del mar se precipitan hacia el pozo como una ola gigantesca, creando una corriente rápida. Se estima que más de 30,000 toneladas de agua del mar fluyen a este pozo sin fondo diariamente, pero a pesar del paso de los años, nunca ha desbordado.

La existencia de este pozo sin fondo ha suscitado muchas preguntas. Algunos especulan si es similar a los embudos, pozos o sumideros que se encuentran en regiones de piedra caliza, que no pueden ser llenados. Sin embargo, tales terrenos suelen tener una salida, y hasta ahora no se ha descubierto ninguna salida para el pozo sin fondo en la costa de Egina.

En 1958, la Sociedad Geográfica Americana envió una expedición para descubrir el secreto de este pozo sin fondo. Utilizaron una prueba de colorante, introduciendo un colorante de color profundo que no se desvanece fácilmente en el agua del mar para observar cómo fluía hacia el pozo. Sin embargo, a pesar de su minuciosa revisión de las aguas cercanas y de los ríos y lagos de la isla, no encontraron rastros del agua del mar teñida.

Para investigar más, desarrollaron partículas de plástico de color rosa claro. Estas partículas son más ligeras que el agua del mar, lo que les permite flotar en la superficie sin hundirse y las hace resistentes a la disolución en agua de mar. En una ocasión, la expedición vertió 130 kilogramos de partículas de plástico en el agua del mar, con la esperanza de encontrar incluso un solo rastro de las partículas, pero después de un largo año de búsqueda, no encontraron señales en absoluto.

Hasta el día de hoy, el verdadero destino del pozo sin fondo sigue siendo un misterio.