El 25 de abril de 1977, un arrastrero japonés llamado 'Ruiyang Maru' capturó accidentalmente una criatura sin precedentes mientras pescaba en aguas cerca de Nueva Zelanda. Las observaciones iniciales revelaron que era una criatura masiva que se asemejaba a un reptil, midiendo 10 metros de longitud, con un cuello de 1.5 metros y una cola de 2 metros, pesando casi 2 toneladas. Los científicos especulan que podría ser un plesiosaurio extinto o una especie desconocida de tiburón, pero debido a la falta de evidencia, el debate continúa hasta el día de hoy.