En los últimos años, el fenómeno de El Niño ha captado la atención pública, convirtiéndose en un factor significativo en las anomalías climáticas y los desastres naturales. El término proviene de los pescadores peruanos en América del Sur, quienes se referían a las corrientes oceánicas cálidas que afectaban a las poblaciones de peces locales. Describe un calentamiento anormal y sostenido de las temperaturas de la superficie del mar en el océano Pacífico oriental y central, que tiene profundos impactos en el clima global. El Niño no solo interrumpe la pesca local, sino que también provoca cambios climáticos impredecibles en todo el mundo, afectando regiones desde África hasta América Latina y desde áreas frías hasta cálidas. Desde 1950, el mundo ha experimentado 13 eventos de El Niño, siendo el de 1997 particularmente severo.

Aunque los científicos han establecido una definición básica de El Niño y reconocen que es el resultado de las interacciones entre la atmósfera tropical y el océano, las causas específicas siguen siendo un misterio. Actualmente, la teoría del factor atmosférico se considera una explicación popular. Esta perspectiva sugiere que los vientos alisios influyen en el Pacífico ecuatorial, creando una situación en la que las temperaturas del mar y los niveles de agua son más altos en el oeste y más bajos en el este. Cuando los vientos alisios se debilitan, el agua del océano Pacífico occidental fluye de regreso hacia el este, lo que provoca un aumento anormal de las temperaturas del mar en el Pacífico oriental y central, desencadenando así el fenómeno de El Niño. Sin embargo, los mecanismos exactos que desencadenan El Niño siguen sin estar claros, y los científicos están trabajando arduamente para descubrir los secretos detrás de esta maravilla natural.