En una noche tormentosa en un pequeño pueblo del norte de India, los aldeanos que buscaban búfalos de agua desaparecidos se encontraron de repente con un grupo de aves que cayeron alrededor de sus antorchas. Estas aves se negaron a volver a volar al cielo o a comer algo, y en menos de dos días, todas murieron. Fenómenos similares de "suicidio" ocurren anualmente cerca de este pueblo en la selva, empeorando con los vientos de otoño más fuertes y el aumento de la lluvia.
Las muertes colectivas de ballenas también han despertado el interés de los científicos. El 10 de octubre de 1946, 835 orcas encallaron en un balneario de Mar del Plata, Argentina, y todas perecieron. En octubre de 1976, miles de calamares también se encallaron en las costas de Cape Cod, EE. UU. El 30 de junio de 1980, 58 ballenas gigantes murieron en la playa de Treachery cerca de Seal Rocks en Nueva Gales del Sur, Australia.
Algunos científicos especulan que las ballenas pudieron haber huido de tiburones u otras amenazas, llevándolas a encallar en pánico; otros sugieren que podrían haber estado jugando o buscando comida en aguas poco profundas, encallándose inadvertidamente. Sin embargo, estas explicaciones parecen débiles. Más tarde, los investigadores encontraron numerosos parásitos en las orejas de las ballenas muertas, sugiriendo que estos parásitos afectaron sus funciones auditivas, llevando a la tragedia.
En contraste, el comportamiento de animales terrestres como los lemmings es aún más misterioso. En Queensland, Australia, se ha observado que los lemmings corren repetidamente hacia el mar para "cometer suicidio". Algunos creen que esta es una táctica de supervivencia, pero no explica por qué lo hacen periódicamente. Otros proponen que es una forma de "control de población" para aliviar la presión ecológica de la sobrepoblación, aunque esta teoría carece de evidencia convincente.
En China, durante el invierno de 1975, un gran terremoto golpeó la región de Haicheng, y solo días antes, se informó que grandes cantidades de serpientes de invierno cometieron suicidio masivo. Después de más de una década de investigación, los científicos propusieron tres teorías: la teoría del sonido sísmico, la teoría de los gases terrestres y la teoría geotérmica. Sin embargo, estas explicaciones aún plantean preguntas. Las serpientes son criaturas de reacción lenta; ¿cómo podrían sentir un terremoto inminente días antes?
El comportamiento suicida en insectos es igualmente desconcertante. Por ejemplo, los escorpiones curvan sus colas para picarse la espalda cuando se enfrentan al fuego, lo que finalmente conduce a su muerte. Algunos creen que esto es un rasgo genético desarrollado a través de la evolución, mientras que otros sugieren que los escorpiones, que habitan naturalmente en entornos oscuros y húmedos, pueden reaccionar a la luz repentina pretendiendo autodestruirse. Sin embargo, la verdad sigue siendo objeto de más investigación.
Estos fenómenos de suicidio en el reino animal continúan siendo un misterio sin resolver. A pesar de la extensa investigación y estudios, los científicos aún no han encontrado una respuesta convincente.