Cerca de la Plaza Roja en Moscú, bajo las murallas del Kremlin, yacen los restos de Yuri Gagarin, el primer astronauta humano, junto a su compañero, Vladimir Seryogin. En el lugar del accidente de su avión se erige un monumento, a menudo adornado con flores frescas en memoria de este héroe del espacio.
Gagarin voló libremente en el cosmos, pero perdió la vida durante un vuelo en la Tierra. El 27 de marzo de 1968, completó su último vuelo de entrenamiento. En ese momento, él y Seryogin pilotaban un entrenador de caza MiG-15, realizando un aterrizaje simulado. Sin embargo, el avión perdió el control repentinamente al acercarse al suelo, estrellándose en un campo.
Tras el incidente, el gobierno soviético estableció una comisión para investigar el accidente. Después de un examen exhaustivo, los expertos no encontraron problemas con el equipo del avión ni fallas mecánicas. Sin embargo, la pregunta de por qué Gagarin no pudo recuperar el avión de su picado sigue siendo un enigma.
Los registros de vuelo de Gagarin indican que él y Seryogin siguieron estrictamente los protocolos operativos, pero el avión aún así se estrelló. Algunos especularon que fue un error humano, mientras que otros incluso sugirieron la posibilidad de un asesinato. Sin embargo, los expertos médicos concluyeron que Gagarin no mostró signos de envenenamiento ni influencias externas antes del accidente, y permaneció consciente en sus últimos momentos.
A pesar de los resultados de la investigación conocidos, las razones específicas detrás del accidente de Gagarin siguen siendo un misterio no resuelto hasta el día de hoy. No fue sino hasta muchos años después que se reveló el secreto: Gagarin no logró ajustar la actitud del avión en el último momento, lo que resultó en la pérdida de control y el posterior accidente.
La causa de la muerte de Gagarin se divulgó finalmente, pero no apaciguó las dudas de todos. El misterio de su accidente perdura, convirtiéndose en un enigma histórico.