En 1946, un geólogo petrolero descubrió una rana en hibernación en México, enterrada en capas minerales formadas hace más de dos millones de años, sorprendentemente viva después de tanto tiempo. El geólogo dató el depósito mineral, confirmando este milagro. De manera similar, en 1782, un trabajador francés encontró cuatro sapos vivos en una capa de piedra caliza subterránea, que habían hibernado dentro de la roca durante al menos un millón de años. ¿Cómo pueden estos anfibios sobrevivir a una hibernación tan prolongada en rocas y capas minerales sin morir?

Muchos científicos especulan que estos animales viven dentro de las rocas y capas minerales, protegidos de los cambios ambientales externos, especialmente de las fluctuaciones de temperatura. Este entorno estable permite que su metabolismo casi se detenga, conservando una cantidad significativa de energía y prolongando su vida. Sin embargo, los mecanismos específicos siguen siendo un misterio sin resolver. El Dr. Sumi de la Universidad de Minnesota descubrió a través de experimentos que ciertas especies de ranas producen glicerol a bajas temperaturas, lo que puede ser una razón clave para su capacidad de hibernar durante períodos prolongados.

Actualmente, la pregunta de cómo los anfibios pueden sobrevivir durante millones de años en rocas y capas minerales sigue desconcertando a los biólogos. Este enigma ha atraído la atención de innumerables científicos, lo que ha llevado a la aparición de nuevas teorías. En el futuro, a medida que avancen las ciencias biológicas, podríamos desentrañar este misterio, proporcionando nuevas perspectivas sobre la investigación de la longevidad humana.