Hasta el 30 de septiembre de 1991, la Organización Mundial de la Salud informó que 163 países y regiones de todo el mundo habían identificado casos de SIDA, con más de 410,000 pacientes. Para mediados del siglo XXI, se espera que el número de pacientes con SIDA aumente de 20 a 30 veces, alcanzando aproximadamente 10 millones. El virus del SIDA fue identificado por primera vez en 1983, con equipos de investigación liderados por Luc Montagnier en el Instituto Pasteur de Francia y Robert Gallo en el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos anunciando el descubrimiento. Sin embargo, el primer paciente conocido de SIDA data de un marinero británico en 1959. Su caso sugiere que el virus del SIDA podría haber existido hace entre 50 y 150 años. Actualmente, hay tres hipótesis principales sobre el origen del SIDA: "introducido desde el espacio exterior", "transmitido de monos a humanos" y "creado artificialmente". Estas hipótesis han suscitado una amplia discusión y controversia, y aún no se ha llegado a una conclusión definitiva.

A pesar de los avances significativos en la medicina, muchos misterios sobre los orígenes del SIDA siguen sin resolverse. Este problema no solo es una preocupación médica, sino también un asunto histórico y cultural, que merece una exploración más profunda.