Mark Twain, una gran figura literaria estadounidense, trabajó en un barco de vapor en el río Misisipi durante su juventud, soñando con convertirse en piloto. Su hermano, Henry, era un piloto en prácticas en el mismo barco. Un día, Sam tuvo un sueño en el que vio a su hermano trágicamente muerto, acostado en un ataúd de metal con una corona floral roja y blanca sobre su pecho. Después de despertarse, no pudo deshacerse de la inquietante memoria de ese sueño. Poco después, Henry sufrió una explosión de caldera y, lamentablemente, perdió la vida. Sam vigiló el lugar del accidente, siendo testigo de cómo el cuerpo de su hermano era enterrado en un ataúd idéntico al del sueño, rodeado de la misma corona floral. Esta experiencia dejó a Sam con un profundo remordimiento, y el dolor lo acosó por el resto de su vida.
Los Signos y el Dolor de un Gran Maestro Literario