En la década de 1980, el presidente italiano Pertini recibió una carta pidiendo ayuda. La carta describía a una pareja de mediana edad con un hijo de 16 años llamado Subino, quien era introvertido pero poseía una increíble habilidad: podía encender objetos. Un día, mientras esperaba tratamiento en el dentista, una revista se incendió espontáneamente; más tarde, en casa, su cama se encendió inexplicablemente. A pesar de numerosos exámenes, muchos médicos renombrados no pudieron explicar este fenómeno.

Algunos sugirieron que Subino podría generar un campo magnético inusualmente fuerte dentro de su cuerpo, lo que provocaría la ignición de objetos. Otros creían que su naturaleza introvertida y las frustraciones pasadas podrían llevar a este fenómeno como una expresión inusual de sus emociones. Sin embargo, estas explicaciones parecían extravagantes y difíciles de aceptar.

Mientras tanto, surgió un caso similar en Macao. Un impresor llamado Li informó que mientras se cortaba el cabello, la toalla alrededor de su cuello comenzó a emitir humo negro, lo que le causó quemaduras en la piel. Describió que este fenómeno había ocurrido en múltiples ocasiones, especialmente en clima seco, y a veces acompañado de una fuerte sensación de escozor.

Los medios de comunicación de todo el mundo informan sobre incidentes de combustión espontánea humana cada año. Algunos especulan que esto podría estar relacionado con la poderosa energía eléctrica que lleva el cuerpo. Sin embargo, la razón por la cual este fenómeno no ocurre con frecuencia, y a veces no ocurre en ciertos años, sigue siendo un misterio sin resolver.

¿Cuál es el secreto detrás de esta misteriosa llama interna en los humanos? ¿Es un milagro que la ciencia no puede explicar, o un fenómeno extraño influenciado por factores psicológicos?