En 1912, en Sídney, un agrimensor llamado Charles Hab tuvo un encuentro increíble en las Montañas Karokabilly. Esa noche, un extraño sonido en el bosque lo sobresaltó, lo que llevó a él y a sus compañeros a reunirse alrededor de una fogata para calentarse. De repente, una sombra masiva apareció en la luz del fuego, pareciendo un ser desconocido frente a ellos.

"Parecía una bestia gigante que se asemejaba a un humano, de pie y a menos de 20 pies de nosotros," recordó Hab. "Su cuerpo era enorme, con pelaje marrón rojizo cubriendo sus hombros y espalda, lo que lo hacía particularmente llamativo a la luz del fuego. Su cabeza y cara eran pequeñas, pero sus ojos eran grandes y agudos, con colmillos largos sobresaliendo de sus labios cerrados, lo que enviaba escalofríos por nuestra columna."

La bestia era musculosa y robusta, con un espeso pelaje cubriendo sus brazos y patas delanteras. Golpeaba su pecho con manos similares a las humanas, emitiendo un rugido ensordecedor. Después de unos minutos, de repente se dio la vuelta y se fue, primero caminando erguido y luego rápidamente pasando a cuatro patas, desapareciendo en la oscuridad.

Hab y sus compañeros estaban aterrados por la experiencia, pero Hab se sintió emocionado.