En la antigua China, durante la Dinastía Song, un gran científico llamado Shen Kuo escribió una obra científica titulada "Ensayos del Pozo de Sueños." En este libro, registró un fenómeno milagroso: un huevo de pato que podía emitir luz. En 1707, un europeo llamado Paulinus se encontró con un fenómeno similar al descubrir un huevo de gallina que brillaba. De hecho, hay muchas cosas en la naturaleza que pueden brillar, como ciertas bacterias en la madera en descomposición que emiten luz fría por la noche; una planta en África conocida como el "Árbol del Diablo" que brilla día y noche; y en China, también existe el "Árbol Luminiscente."

En el vasto océano, los peces y el plancton también emiten luz debido a la presencia de sustancias luminiscentes en sus cuerpos. La investigación científica moderna ha demostrado que el cuerpo humano también emite continuamente un tenue resplandor, aunque es difícil de percibir a simple vista. Sin embargo, algunas personas pueden emitir luz visible.

Ya en 1669, el famoso médico danés Barning descubrió que el cuerpo de una mujer italiana emitía luz. En la década de 1930, apareció otra mujer luminosa en Italia, aparentemente rodeada por un halo de luz mientras caminaba por la noche.

Algunos científicos creen que el resplandor del cuerpo humano puede deberse a rayos mitóticos particularmente fuertes en la sangre, que excitan ciertas sustancias en el cuerpo para emitir fluorescencia. Otros científicos sugieren que cuando los creyentes están altamente excitados y concentrados en su fe religiosa, su piel también puede emitir luz.

Investigaciones de científicos chinos indican que el cuerpo humano emite luz en todo momento, y esta luz no está relacionada con la temperatura, siendo visible solo como un tenue resplandor similar al de una linterna desde 200 kilómetros de distancia. Sin embargo, los científicos aún no han encontrado una respuesta perfecta sobre por qué solo unas pocas personas pueden emitir luz visible.