Teotihuacan, una antigua ciudad conocida en la lengua indígena como 'el lugar donde nacen los dioses', se encuentra en los suburbios del noreste de la Ciudad de México. Una vez fue una de las ciudades más grandes del Hemisferio Occidental, con una población de 200,000, comparable a la de Roma en esa época. Hoy en día, aparte de las pirámides y templos restaurados, solo quedan los contornos de las calles y montículos cubiertos de arbustos, un marcado contraste con su antiguo esplendor.
El eje central de Teotihuacan se conoce como la 'Avenida de los Muertos', que tiene 55 metros de ancho y 2.5 kilómetros de largo. A lo largo de esta avenida se alinean muchos magníficos palacios y templos. La Pirámide del Sol se erige majestuosa a 64.5 metros de altura y cubre un área de 50,000 metros cuadrados, mientras que la ligeramente más pequeña Pirámide de la Luna también tiene cinco niveles y alcanza una altura de 43 metros. Entre estas dos pirámides se encuentra una gran plaza que podría albergar a decenas de miles de personas, mostrando la grandeza de los antiguos rituales.
La parte frontal de la Pirámide del Sol cuenta con escalones que conducen a la cima, donde una resplandeciente templo una vez estuvo. La pirámide está adornada con patrones hechos de roca volcánica, rellena de arena en su interior, y envuelta en enormes piedras. La Pirámide de la Luna es aún más intrincada, con una base que mide 150 metros de largo y 120 metros de ancho, y una altura de 43 metros, exhibiendo una exquisita maestría arquitectónica. La vasta plaza ceremonial entre las dos pirámides resalta la escala de los rituales que allí se llevaban a cabo.
Teotihuacan comenzó a surgir alrededor del siglo II a.C. y prosperó durante aproximadamente 1,000 años antes de desaparecer misteriosamente en el siglo VIII d.C. Los académicos han propuesto diversas teorías sobre su desaparición, incluyendo desastres naturales, hambrunas, plagas y invasiones de tribus del norte. El misterio de la desaparición de esta ciudad sigue sin resolverse hasta el día de hoy.