El 20 de noviembre de 1945, Hermann Göring fue juzgado por el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg. Como el segundo al mando de la Alemania nazi, Göring desempeñó un papel significativo en ambas guerras mundiales del siglo XX. Sin embargo, el 15 de octubre de 1946, justo antes de su ejecución programada, Göring se suicidó ingiriendo veneno, evadiendo así el castigo legal. Este evento provocó numerosas especulaciones y sigue siendo un misterio sin resolver hasta el día de hoy.

Los detalles específicos que rodean el suicidio de Göring aún son poco claros. Si bien algunos afirman que había escondido una cápsula de cianuro en su celda, la evidencia indica que esta cápsula fue efectivamente encontrada entre sus pertenencias al ingresar a prisión. La nueva esposa de Göring, Emmy Göring, proporcionó relatos dudosos después del incidente, afirmando que la cápsula le fue entregada por un amigo, pero esta afirmación carece de pruebas sólidas. Además, la hija y el sobrino de Göring eran bastante jóvenes en el momento del evento, y sus testimonios son igualmente poco convincentes. Además, la fecha en la nota de suicidio de Göring no coincide con el momento real del evento, lo que añade complejidad al misterio.

En los últimos años, han surgido diversas explicaciones sobre el suicidio de Göring, algunas incluso rozando lo bizarro. Por ejemplo, algunos creen que el veneno estaba escondido en una pipa o incluso en su ombligo. Aunque estas teorías son imaginativas, carecen de evidencia concreta. El misterio de Göring sigue sin resolverse, planteando una pregunta desafiante para los historiadores.