El misterio de los ataúdes suspendidos es una práctica funeraria única que prevaleció entre ciertas minorías étnicas en el sur de China durante la antigüedad. Este método implica suspender los ataúdes de los difuntos en lo alto de los acantilados, envueltos en misterio. Según la leyenda, el origen de los ataúdes suspendidos está vinculado a un joven que, por no cumplir con las regulaciones, convirtió a sus ministros en ataúdes. En un ataque de ira, estos ataúdes ascendieron milagrosamente a los acantilados. Estos ataúdes suspendidos no solo reflejan las costumbres culturales de la época, sino que también muestran la extraordinaria sabiduría de los antiguos.
En las montañas Wuyi de Fujian, los ataúdes suspendidos son predominantemente en forma de barco, y se les conoce localmente como "ataúdes de barco". Durante la dinastía Ming, el explorador Zhang Fulang utilizó una polea para entrar en una cueva, solo para descubrir que no había tesoros preciosos en su interior. En la última parte de la dinastía Qing, hubo intentos de robar artefactos de los ataúdes suspendidos, pero los residentes locales alertaron a las autoridades, evitando el robo. En 1971, dos recolectores de hierbas descubrieron un ataúd suspendido bien conservado en un acantilado en el condado de Fengjie, que contenía valiosos artefactos como espadas de bronce, hachas de bronce y monedas de la dinastía Han. En 1973, otros dos exploradores intentaron recuperar un ataúd suspendido utilizando un columpio, pero fueron frustrados por los aldeanos que los denunciaron.
El método de suspensión de estos ataúdes sigue siendo un misterio hasta el día de hoy. Algunos creen que se logró construyendo pasarelas, utilizando cables desde arriba o izándolos desde abajo, pero cada teoría tiene sus limitaciones. Estos ataúdes suspendidos han resistido la prueba del tiempo, siendo testigos de los estilos de vida y creencias de los pueblos antiguos, al mismo tiempo que reflejan su respeto por la vida y la muerte.