Hace más de 2,500 años, un erudito griego enumeró las Siete Maravillas del Mundo, que incluían los Jardines Colgantes de Babilonia. Este jardín legendario, que se dice que fue construido entre el 604 y el 562 a.C. en el Imperio babilónico, fue erigido por el rey Nabucodonosor II para su reina, Amitis, quien añoraba la vegetación de su tierra natal. Los Jardines Colgantes fueron descritos como un montículo de cuatro niveles cubierto de vegetación exuberante y árboles, aparentemente suspendidos en el aire, de ahí su nombre. Sin embargo, con el paso del tiempo, los historiadores han planteado muchas preguntas sobre la autenticidad y la ubicación de los jardines. A pesar de las evidencias arqueológicas que respaldan su existencia, la ubicación exacta y los métodos de construcción siguen siendo un misterio sin resolver.
El arqueólogo Robert Koldewey descubrió pistas que apoyan la existencia de los Jardines Colgantes, incluyendo arcos de piedra y un posible dispositivo para elevar agua. Los expertos especulan que los jardines requerían un complejo sistema de riego, operado por esclavos que giraban engranajes para elevar el agua hasta el nivel superior, que luego se utilizaba para regar las plantas a través de canales artificiales. Sin embargo, estas teorías aún esperan una verificación adicional.