Augusto J. C. Hale fue un renombrado escritor y artista de la era victoriana. A la edad de 14 meses, en 1830, fue adoptado por otra familia. Diecisiete años después, mientras cenaba en una posada en Mannheim, se encontró con una escena similar: una mujer que sostenía a un niño en sus brazos, llorando porque su bebé de 14 meses estaba a punto de ser enviado a vivir con una tía. Hale no pudo evitar conectar su propia experiencia pasada con la escena que tenía ante él, sintiendo una profunda reflexión.
Este ciclo de 17 años vio a dos familias enfrentando el mismo destino: los niños siendo enviados a vivir con sus tías, convirtiéndose en los hijos de sus madrinas. Esta coincidencia plantea preguntas sobre si hay alguna fuerza misteriosa oculta detrás de todo esto.