Servio Tulio fue el sexto rey de Roma durante el período real, y su origen está impregnado de misterio. Era hijo de una noble latina llamada Ocrisia, nacido en medio del conflicto entre Roma y las ciudades latinas. Después de ser capturada, Ocrisia sirvió al rey Tarquinio el Antiguo en el palacio, donde dio a luz a Servio. Un fenómeno inusual ocurrió en su nacimiento cuando llamas aparecieron repentinamente en su frente, lo que le ganó el favor del rey y la reina, permitiéndole unirse a las filas de la nobleza. Sin embargo, los hijos del rey estaban descontentos con este arreglo y conspiraron para asesinar a su padre, logrando finalmente su objetivo. La reina luego ideó un plan para que Servio ascendiera al trono, consolidando gradualmente su propio poder.

Tras su ascenso, Servio implementó una serie de reformas. Clasificó a los ciudadanos romanos en cinco clases según su riqueza y abolió la Comitia Curiata, transfiriendo la toma de decisiones a la Comitia Centuriata. También estableció una nueva estructura tribal, facilitando la transición de Roma hacia un sistema estatal más organizado. Además, Servio otorgó la ciudadanía a muchos inmigrantes extranjeros, construyó murallas y promovió actividades religiosas, ampliando así la influencia de Roma.

Existen diferentes relatos sobre la identidad de Servio a lo largo de la historia. Algunos creen que era latino, mientras que otros argumentan que era un idalio llamado Mastarna. Esta controversia permanece sin resolver, pero la importancia histórica de Servio como rey romano es innegable.