En la década de 1930, el renombrado geólogo chino Ding Wenjiang falleció trágicamente debido a intoxicación por monóxido de carbono. Había predicho que la mayoría de los miembros de su familia no vivirían más allá de los 50 años. En 1935, al acercarse a su 50 cumpleaños, escribió un testamento por si acaso. Sin embargo, ese año murió inesperadamente en un hotel en Hengyang, lo que pareció una coincidencia pero generó discusiones sobre el destino y la providencia.

En 1989, una serie de televisión taiwanesa titulada "Las Estrellas Conocen Mi Corazón" se convirtió en un fenómeno en la China continental. Los nombres de los cinco niños en el programa se parecían sorprendentemente a los de una familia en la aldea Jinzi, en el municipio de Xiaohenglong, provincia de Hunan. Esta coincidencia fue verdaderamente asombrosa.

Además, los sellos conmemorativos de los Juegos Olímpicos emitidos en China en 1984 tenían una conexión interesante con los resultados reales de las competiciones. Estos sellos no solo documentaron seis eventos deportivos, sino que también predijeron inadvertidamente los logros de los atletas chinos. Desde el tiro hasta el clavado, los patrones en los sellos coincidían perfectamente con las actuaciones de los atletas, dejando a todos asombrados.

También ocurrió un incidente peculiar en el deporte chino. Las jugadoras de voleibol femenino acordaron tener solo hijas después de retirarse, mientras que los jugadores de voleibol masculino acordaron tener solo hijos. Años después, el equipo femenino tuvo efectivamente ocho hijas, mientras que el equipo masculino tuvo siete hijos. Esta coincidencia no solo mostró la conexión telepática de los atletas, sino que también se convirtió en una historia legendaria en la comunidad deportiva.