El ábaco es conocido como la "quinta gran invención" de China y sigue desempeñando un papel importante en la aritmética y el desarrollo educativo en la actualidad. Durante las Dinastías del Sur y del Norte, el matemático Zhen Luan escribió el "Registro de Técnicas Matemáticas", que introdujo 14 algoritmos antiguos, siendo el ábaco mencionado por primera vez. Sin embargo, con el paso del tiempo, estas herramientas de cálculo antiguas cayeron gradualmente en el olvido. En un esfuerzo por recuperar estos métodos antiguos perdidos, académicos de China y del extranjero dedicaron más de un siglo de trabajo, logrando finalmente en 2002 la restauración de las "Trece Tipos de Cálculo Antiguo".
En 1992, Cheng Wenmao descifró con éxito el "Cálculo Taiyi", que había estado ausente durante más de mil años, e inventó el "Ajedrez de Cálculo Taiyi" para ayudar a los niños a dominar fácilmente la suma y la resta dentro de diez mil. Ese mismo año, también creó el "Ábaco Mundial", que podía ensamblarse en diferentes tipos de ábacos, recreando así las herramientas de cálculo antiguas perdidas. En 2001, Guan Weidong de la Universidad Agrícola de Hubei descubrió una cuenta de ábaco de cerámica completa en Jingzhou, retrocediendo la historia de los artefactos de ábaco existentes en China en 1,100 años.
En la historia de las matemáticas chinas antiguas, el "Nueve Capítulos sobre el Arte Matemático" es una obra significativa que incluye 246 problemas que abarcan temas como la división de tierras y la distribución de propiedades. Describe métodos para cálculos utilizando varillas de conteo, con números representados en un sistema decimal. Alrededor del siglo VIII, los textos indios comenzaron a mostrar el uso de puntos para representar el número cero. En el siglo XIII, los chinos comenzaron a usar varillas de bambú para resolver problemas complejos. El matemático singapurense Lin Laiyu cree que los chinos inventaron un método para representar los números del 1 al 9 ya en el 475 a.C., adelantándose a métodos similares en India y Arabia por un milenio.
Estas restauraciones y descubrimientos no solo revelan los secretos de las herramientas de cálculo chinas antiguas, sino que también proporcionan recursos valiosos para la investigación matemática moderna.