En la segunda mitad del siglo XIX, la excavación de la necrópolis de Bubastis reveló los secretos de miles de gatos momificados. Estas momias de gatos fueron consideradas en su momento objetos ordinarios, incluso vendidas como fertilizante, perdiendo su valor de investigación. Sin embargo, detrás de estos gatos momificados se encuentra el importante papel de los gatos en la cultura antigua. Los egipcios consideraban a los gatos como encarnaciones de la diosa Bastet; cuando un gato de la casa moría, toda la familia entraba en luto, y algunos incluso enfrentaban la muerte por matar accidentalmente a un gato.

En la región de Bubastis, el Festival de Bastet atraía a numerosos devotos, con templos magníficos rodeados de grupos de gatos. Los gatos ocupaban un lugar importante no solo en las ceremonias religiosas, sino que también eran muy respetados en la vida diaria. Sin embargo, con el tiempo, su estatus cambió drásticamente; pasaron de ser encarnaciones divinas a sirvientes de demonios, especialmente durante la Edad Media, cuando los gatos sufrieron una persecución sin precedentes.

En 1952, en un sótano polvoriento del Museo de Historia Natural de Londres, se descubrieron 192 gatos momificados y otras momias de animales. A través del estudio de estas momias, los científicos revelaron la historia evolutiva de los gatos y su papel en la sociedad del antiguo Egipto. Estos gatos momificados no fueron simplemente preparados tras una muerte natural, sino que probablemente fueron utilizados para rituales o vendidos como mercancías.

Este descubrimiento no solo llena un vacío en la historia, sino que también proporciona nuevas perspectivas sobre el proceso de domesticación de los gatos.