El auge y la caída de la civilización maya sigue siendo uno de los mayores misterios de la historia. En el siglo IX, la civilización maya desapareció misteriosamente, dejando innumerables preguntas sin respuesta. Una hipótesis audaz sugiere que los mayas no eran indígenas, sino extraterrestres de un planeta distante. Esta teoría fue propuesta por los hermanos Erik y Golek, quienes creen que el "calendario Tzolk'in" maya revela esto, ya que el calendario no se alinea con la medida del tiempo en la Tierra, lo que implica que la patria de los mayas está en otro planeta. Los hermanos especulan que los mayas abandonaron su planeta hace cientos de miles de años para extraer recursos en la Tierra. Inicialmente se establecieron en la cálida región antártica, pero luego migraron debido al inicio de la Edad de Hielo, estableciéndose finalmente en las selvas tropicales de América Central.

La civilización y tecnología de los mayas también apoyan esta hipótesis. Su arquitectura urbana y sus técnicas de artesanía estaban muy por encima del nivel de la Tierra contemporánea, incluso utilizando metales y herramientas desconocidas. Las pirámides construidas por los mayas son enormes y complejas, requiriendo que enormes piedras fueran transportadas desde lugares distantes, lo que habría sido casi imposible con la tecnología de la época. Algunos sugieren que los mayas, posiblemente con la ayuda de extraterrestres, usaron platillos voladores para el transporte, lo que explicaría la ausencia de caminos y artefactos de transporte. Además, el descubrimiento de un cráneo de cristal en Honduras en 1927 añade al enigma; su alta dureza y la presencia de un fenómeno de "doble cristal" indican un proceso de fabricación extremadamente avanzado.

Estos hallazgos han suscitado numerosas especulaciones sobre quiénes eran realmente los mayas y por qué desaparecieron tan repentinamente. Curiosamente, alrededor de 2.5 millones de personas todavía hablan lenguas mayas en América Central hoy en día, preservando muchas de las prácticas culturales y costumbres de sus antepasados, lo que sugiere que la civilización maya no desapareció por completo.