Los primeros visitantes españoles quedaron impresionados por la grandeza y el ambiente misterioso de las ruinas de Tiwanaku durante la conquista española de Bolivia. El historiador Pedro Cieza de León anotó en sus escritos que los lugareños afirmaban que los edificios de la ciudad existían mucho antes de que los incas establecieran su imperio. Otro viajero español registró fascinantes leyendas entre los indígenas: se decía que las piedras se elevaban del suelo, flotando en el aire, transportadas al sitio de la ciudad.
Poco después de la conquista española de Bolivia, el historiador Vega proporcionó una descripción detallada de esta antigua ciudad. A pesar de que los invasores habían saqueado los tesoros y materiales de construcción, Tiwanaku permaneció notablemente intacta, su impresionante escala capaz de asombrar a un historiador español. Especialmente notables eran las enormes y asombrosas estructuras dentro de la ciudad, como las colinas artificiales, esculturas de piedra gigantes y puertas de piedra talladas en roca sólida. Las bases y puertas estaban talladas de la misma roca, erguida sobre una base que mide 30 pies de largo, 15 pies de ancho y 6 pies de grosor. ¿Qué herramientas y métodos utilizaron las personas de esa época para lograr tales hazañas arquitectónicas monumentales?
Más de 400 años después, visité esta antigua ciudad y también quedé impresionado por su grandeza. A pesar de años de saqueo, muchos grandes y exquisitos monumentos y columnas de piedra aún yacen esparcidos alrededor de Tiwanaku, lo que lleva a uno a preguntarse si fueron creados por manos divinas.