Ubicada a 21 kilómetros al sureste del Lago Titicaca en la meseta andina, se erige un sitio arqueológico de la cultura tiwanaku de la época preincaica. Este lugar fue una vía crucial desde la costa del Pacífico hacia el interior, dejando atrás una serie de impresionantes estructuras. Entre ellas, la más llamativa es el grandioso monumento conocido como la Puerta del Sol.
La Puerta del Sol mide 3.048 metros de altura y 3.962 metros de ancho, tallada de una sola pieza masiva de andesita. El dintel central presenta un relieve poco profundo de una figura humana que irradia múltiples haces de luz, con cada mano sosteniendo un bastón. A cada lado de esta figura hay tres filas de 48 figuras más pequeñas, con las filas superior e inferior representando guerreros que enfrentan a la deidad, mientras que la fila del medio presenta aves antropomorfizadas. Esta colosal piedra da la bienvenida con precisión a los primeros rayos del amanecer.
Existen diversas teorías sobre los constructores y la fecha de construcción de la Puerta del Sol. Algunos creen que fue construida por los incas o los aymaras, mientras que otros argumentan que es anterior a ellos, atribuyendo su creación al dios sol Viracocha. Algunos incluso sugieren que la puerta fue construida hace 13,000 años y transportada desde una cantera a 5 kilómetros de distancia utilizando barcos de fondo plano. Sin embargo, estas afirmaciones siguen siendo parte de la mitología local.
A través de investigaciones arqueológicas, se ha establecido que la fecha exacta de la Puerta del Sol es entre los años 300 y 700 d.C., siendo los constructores probablemente los kollas de la región andina. La puerta no solo sirvió como una estructura religiosa, sino también como un centro comercial y cultural, con escalones que conducen a un mercado central, y sus tallas simbolizando la autoridad de la lluvia y el dios de la lluvia.
A pesar de los numerosos misterios que la rodean, el atractivo enigmático de la Puerta del Sol sigue atrayendo a innumerables académicos y turistas ansiosos por explorar sus secretos.