El Triángulo de las Bermudas, ubicado en el océano Atlántico occidental entre Florida, Puerto Rico y las Islas Bermudas, ha sido notorio por los frecuentes desastres marítimos y aéreos desde el siglo XX, ganándose el apodo de "El Triángulo del Diablo". Numerosos barcos y aviones han desaparecido misteriosamente en esta área, dejando atrás un interminable número de enigmas.

En 1919, el barco de la Armada de EE. UU. USS Cyclops desapareció sin dejar rastro tras pasar por esta región, lo que resultó en la pérdida de toda la tripulación de 309 miembros. En 1945, cinco bombarderos Avenger de la Armada de EE. UU. encontraron problemas en esta área durante una misión de entrenamiento, lo que llevó a la muerte de 14 miembros de la tripulación. Aún más desconcertante, el avión de rescate enviado para encontrar estas aeronaves desaparecidas no pudo localizar ningún resto.

En esta zona marítima, los barcos y aviones a menudo desaparecen repentinamente, las brújulas y los equipos de radio fallan, y se han reportado fenómenos extraños de luz y niebla. Desde 1840, han ocurrido más de mil accidentes en esta región.

Desde la década de 1950, los científicos han propuesto diversas explicaciones, incluyendo remolinos oceánicos, tornados inversos, turbulencias en aire claro, campos gravitacionales anómalos e incluso la intervención de OVNIs. En 1990, el investigador Davidsson introdujo la teoría de "gas subacuático", sugiriendo que grandes campos de petróleo submarinos en el Triángulo de las Bermudas podrían formar hidratos bajo condiciones específicas. Si ocurren cambios ambientales, estos hidratos pueden descomponerse, liberando grandes cantidades de gas natural, lo que podría llevar a la desaparición de barcos y aviones.

La investigación sobre el "Triángulo de la Muerte" continúa, y se han descubierto áreas marítimas misteriosas similares en los océanos Pacífico e Índico, la mayoría de las cuales se encuentran a lo largo de la línea de latitud de 30 grados.