Para desvelar el misterio de la 'bola de nieve sucia' y dar la bienvenida al regreso del Cometa Halley en el siglo XX, los astrónomos realizaron preparativos exhaustivos. Se formó una organización internacional de 900 astrónomos de 50 países para observar sistemáticamente el cometa y llevar a cabo las primeras investigaciones de campo en el espacio. Lanzaron cinco sondas espaciales para estudiar de cerca el cometa, siendo la sonda 'Giotto' la más notable. Se adentró a poco más de 500 kilómetros del núcleo del cometa, penetrando profundamente en la coma del cometa y recopilando una gran cantidad de datos valiosos, lo que permitió a la humanidad presenciar por primera vez la verdadera apariencia del núcleo del cometa. Este cometa tiene una reflectividad de solo el 4%, lo que lo hace más oscuro que el carbón, y presenta chorros únicos que pueden alcanzar miles de kilómetros. La superficie del núcleo es áspera como el carbón y extremadamente oscura. La capa exterior del núcleo está compuesta de un material poroso no volátil, con temperaturas que oscilan entre 30°C y 130°C cuando está cerca del sol, mientras que el interior aún contiene hielo a temperaturas que alcanzan los -70°C. La superficie está llena de grietas y huecos, de los cuales fluyen gases y polvo hacia el exterior.

China tiene los registros más antiguos de observaciones y estudios de cometas. Los 'Anales de Primavera y Otoño' anotan: 'En el otoño del 14º año del Duque Wen de Lu, apareció un cometa en la Osa Mayor.' Este registro es anterior a las cuentas extranjeras por varios siglos. Además, un manuscrito de seda encontrado en la tumba Han de Mawangdui contiene una ilustración de un cometa que data del 168 a.C., anterior a la observación de un cometa sobre Jerusalén en el 66 d.C. Estos registros son un valioso patrimonio de la astronomía china, que nos inspira a avanzar hacia estándares globales.

Aunque el esplendor de los cometas se desvanece gradualmente y eventualmente se desintegran, nuevos cometas aparecen de vez en cuando, uniéndose a las filas de aquellos descubiertos por la humanidad. Por ejemplo, a finales del siglo, presenciamos el descubrimiento del Cometa Hyakutake y el Cometa Hale-Bopp, lo que permite a las personas experimentar continuamente el atractivo de los cometas.