¿Besará la Tierra a un cometa? Esta pregunta ha intrigado a muchos, ya que casi cada cultura tiene sus propias leyendas sobre cielos de fuego y la tierra engullida en llamas. Un ejemplo notable es el evento Tunguska de 1908, cuando un gran fragmento de un cometa cayó en la selva siberiana, causando un desastre. Tales impactos celestiales han alterado el curso de la vida en la Tierra en múltiples ocasiones, incluso influyendo en el clima y llevando a la caída de civilizaciones.

Hoy en día, los astrónomos han descubierto numerosos cuerpos celestes similares a grandes núcleos de cometas más allá de nuestro sistema solar, que atraviesan con frecuencia. Aproximadamente uno de cada mil cometas es un cuerpo masivo y potencialmente peligroso que podría entrar en nuestro sistema solar en cualquier momento. Investigadores británicos han utilizado simulaciones por computadora para mostrar que la atracción gravitacional de Júpiter y Saturno puede atraer cometas al sistema solar aproximadamente cada 200,000 años. Estos cometas tienen órbitas inestables y eventualmente se desintegrarán bajo la influencia gravitacional del sol. En 1994, fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 colisionaron con Júpiter.

Los astrónomos predicen que la Tierra podría pasar nuevamente a través de una nube de escombros dejada por un cometa en el futuro, lo que podría afectar nuestro clima. Científicos de la Universidad de Oxford creen que la actual era glacial podría haber sido causada por nubes de escombros de la última desintegración de un cometa. Estiman que la próxima vez que la Tierra cruce una nube de escombros será entre los años 2800 y 3200.