En la década de 1980, los científicos realizaron investigaciones en la Cordillera de Galápagos y en la Dorsal del Pacífico Este, descubriendo un hermoso y asombroso mundo submarino conocido como el 'Jardín de Rosas Submarino'. Este lugar extraordinario alberga gusanos rojos brillantes de cinco metros de longitud, almejas del tamaño de sandías, arañas en forma de tazón y gusanos de arena del tamaño de una palma. Además, encontraron grandes 'chimeneas' que emiten vapor y expulsan líquidos lechosos, rodeadas de lava volcánica solidificada, pareciendo enormes ramos de flores.

Las mediciones revelaron que el agua aquí alcanza profundidades de 2,600 a 3,000 metros, con el agua de manantial caliente de las 'chimeneas' alcanzando temperaturas de 350 °C a 400 °C y rica en gases como el azufre. La proliferación de bacterias de azufre, combinada con sustancias metálicas únicas, ha creado una comunidad biológica diversa en esta área. En 1977, geólogos británicos observaron por primera vez las 'chimeneas' submarinas en la Cordillera de Galápagos, y en 1979, científicos estadounidenses regresaron para descubrir aún más áreas de manantiales calientes ricos en minerales y emisiones de gas.

Desde mediados de la década de 1960, también se encontraron 'agujeros calientes' similares en el fondo del Mar Rojo. Hoy en día, se han identificado múltiples 'agujeros calientes' en el Mar Rojo, revelando especies de peces únicas y otros organismos que no se encuentran en ningún otro lugar del océano. Estos fenómenos han provocado nuevas reflexiones sobre los orígenes de la vida y el movimiento de las placas tectónicas de la Tierra.