Desde el siglo XVII, el gran físico italiano Galileo realizó su famoso experimento de caída libre en la Torre de Pisa, demostrando que, independientemente del peso de un objeto, todos caen con la misma aceleración en un vacío. Sin embargo, más de 300 años después, un equipo de investigación liderado por el físico estadounidense Fishbach descubrió que objetos de diferentes masas caen a diferentes velocidades en un vacío. Esto provocó una gran controversia en la comunidad científica sobre la posible existencia de una quinta fuerza en el universo: una posible fuerza de repulsión que solo actúa a distancias limitadas, contrarrestando parte de la gravedad.
Fishbach hipotetizó que esta fuerza podría existir en forma de "supercarga", afectando la velocidad de caída de los objetos, especialmente cuando sus energías de enlace son diferentes. Muchos científicos comenzaron a realizar varios experimentos para verificar esta hipótesis, incluyendo el uso de tecnología láser avanzada para monitorear las velocidades de caída de los objetos, e incluso realizando experimentos cerca de acantilados en Colorado, EE. UU. Sin embargo, los científicos creen en general que demostrar esta teoría requiere superar numerosos factores complejos e interferencias externas.