El 6 de marzo de 1978, el alcalde de la ciudad de Nara, Japón, Tadao Kenda, señaló en una conferencia de prensa que una nube en el cielo del norte indicaba un inminente terremoto. De hecho, al día siguiente, ocurrió un terremoto de magnitud 7.8 cerca del mar de Japón. El método de predecir terremotos a través de nubes de terremoto atrajo la atención de la comunidad académica, pero también enfrentó escepticismo. Las nubes de terremoto presentan diversas formas y colores complejos, a menudo apareciendo en tonos compuestos como gris hierro, amarillo-naranja y rojo-anaranjado. Suelen manifestarse en la madrugada o al atardecer y se distribuyen perpendicularmente al epicentro. El sismólogo chino Lyu Dajiong compiló un mapa de distribución de nubes de terremoto y sugirió que la proyección en el suelo de los puntos de intersección de estas nubes indica posibles zonas de terremoto. También propuso que las nubes de terremoto podrían aparecer sobre zonas de falla alejadas del epicentro pero bajo estrés concentrado, donde la energía geotérmica escapa a través de la falla, formando nubes de terremoto en forma de banda. Las nubes de terremoto radiales pueden surgir en la intersección de fallas con alta concentración de estrés. Aunque estas teorías explican algunas características de las nubes de terremoto, aún carecen de datos empíricos que las respalden.
El misterio de las nubes de terremoto: cómo las nubes predicen terremotos