El límite de temperatura que las bacterias pueden tolerar ha sido un tema de debate durante mucho tiempo. Se han descubierto bacterias en aguas termales a 90°C, mientras que no se han encontrado microorganismos en temperaturas ligeramente más altas. Como resultado, la mayoría de los expertos creen que el límite superior para la resistencia al calor de las bacterias es de 90°C. La gran mayoría de los microorganismos perecen por debajo de esta temperatura, razón por la cual hervir agua suele ser efectivo para la esterilización.
Sin embargo, esto plantea la pregunta: ¿puede la vida en la Tierra existir más allá del umbral de 90°C?
En 1983, investigadores descubrieron una bacteria resistente al calor en un respiradero hidrotermal en la entrada de la Bahía de California. Los dos biólogos que encontraron esta nueva bacteria registraron una temperatura del agua de 250°C, dejándolos asombrados de que la vida pudiera existir a temperaturas tan extremas.
Se sabe bien que el agua hierve y se convierte en vapor a 100°C bajo presión atmosférica normal. Las aguas termales que se originan en volcanes submarinos están ubicadas a 2,600 metros bajo la superficie del océano, donde la presión alcanza las 265 atmósferas, creando un entorno inusual de agua a alta temperatura.
Para estudiar estas bacterias resistentes al calor, los científicos emplearon métodos especiales para cultivarlas artificialmente. Construyeron un conjunto completo de equipos de titanio que podían soportar altas temperaturas y presiones, simulando las condiciones del fondo oceánico. A través de un análisis químico exhaustivo, los científicos encontraron que la estructura del ADN de estas bacterias era bastante inusual, permitiéndoles teóricamente sobrevivir solo en agua que no superara los 120°C. Esto sugiere que estas bacterias resistentes al calor deben poseer otras características desconocidas.
Exploraciones adicionales revelaron que las proteínas de estas bacterias contenían ciertos tipos únicos de aminoácidos que nunca se habían encontrado en otros organismos. Estos aminoácidos presentaban enlaces químicos estabilizadores adicionales, otorgando a las proteínas una fuerza excepcional. Además, se descubrieron enlaces químicos ramificados en sus compuestos lipídicos, lo que permite a las bacterias soportar el intenso impacto de las moléculas de alta temperatura.
Además, los científicos creen que la adaptación de las bacterias resistentes al calor a su entorno debe ser multifacética, involucrando factores biológicos y químicos. Más tarde se descubrió que el azufre desempeña un papel importante en el metabolismo de estas bacterias.
El descubrimiento de bacterias resistentes al calor ha causado revuelo en la comunidad científica, lo que ha llevado a los expertos a reevaluar diversas cuestiones biológicas, como el origen de la vida. Quizás la vida en la Tierra no surgió después de que el planeta se enfriara, como se pensaba anteriormente. Las opiniones tradicionales sostenían que las temperaturas superiores a 100-120°C no podían sostener vida, pero estas perspectivas ahora parecen necesitar revisión.