Los Himalayas, a menudo denominados el "Techo del Mundo", albergan innumerables misterios sin resolver. Desde el siglo XVIII, han surgido continuamente leyendas sobre el Yeti. En varios rincones de los Himalayas, se han documentado numerosas huellas, muestras de pelo e informes de testigos. Estos relatos provienen de diferentes países y regiones, incluidos Estados Unidos, Canadá, Nepal y Tíbet en China. Aunque los científicos siguen siendo escépticos sobre la existencia del Yeti, estos avistamientos detallados han atraído una atención generalizada.

En 1954, el periodista polaco Marian Bełżyński afirmó haber visto un Yeti en Tíbet. Aunque no tenía evidencia directa, la historia que trajo de vuelta despertó un mayor interés en la criatura. En 1958, el geólogo Padre Bouldet descubrió huellas de Yeti en el Monte Kalug, lo que intensificó el debate sobre la existencia de la criatura. En 1979, una expedición británica encontró grupos misteriosos y huellas en la cima de los Himalayas, proporcionando evidencia convincente de la existencia del Yeti.

En Tíbet, el Yeti se conoce como "Migo" y tiene diferentes nombres en distintas regiones. A menudo se les describe con características humanas, capaces de emitir sonidos e incluso usar herramientas simples. A pesar de esto, nadie ha podido capturar un Yeti directamente, lo que añade un aire de misterio a la criatura.