En el otoño de 1994, una expedición paleontológica de Australia descubrió inesperadamente un peculiar huevo de dinosaurio en un valle en las laderas norteñas de las Montañas Billi Chons. Este huevo era diferente de los típicos huevos de dinosaurio; era un poco más pequeño, con una cáscara más delgada y más poros. Los científicos notaron que emitía una extraña sensación de calor. Este descubrimiento atrajo una atención generalizada y se consideró una pista clave para desentrañar la sutil relación entre los humanos y los dinosaurios.
Descubrimiento de un Huevo de Dinosaurio