El renombrado horticultor ruso Michurin llevó a cabo una extensa investigación experimental que demostró el principio: "la cría con parientes lejanos produce buena descendencia, mientras que la cría con parientes cercanos produce monstruosidades." Los fisiólogos también han descubierto que incluso en familias aparentemente sanas, pueden nacer niños con problemas de desarrollo físico o intelectual. Estos niños a menudo carecen de vitalidad y pueden morir en la infancia. Una de las principales razones de tales tragedias es el matrimonio consanguíneo.
Como resultado, las naciones civilizadas generalmente prohíben los matrimonios entre parientes cercanos, incluyendo ascendientes y descendientes directos, así como entre hermanos completos, medios hermanos o aquellos con el mismo padre o madre. Esto tiene como objetivo prevenir el nacimiento de descendencia de relaciones incestuosas. Si bien los matrimonios entre parientes más lejanos, como entre tíos y sobrinas, primos con los mismos bisabuelos, o tías y sobrinos, a veces se consideran aceptables, la probabilidad de que la descendencia tenga defectos de desarrollo físico e intelectual sigue siendo alta en estos casos. En última instancia, la ley no reconoce los matrimonios que involucran a personas con enfermedades mentales o discapacidades que les impiden vivir de manera independiente.