En agosto de 1887, los aldeanos del pueblo español de Ponferrada descubrieron a dos niños verdes, un niño y una niña, en un campo. Los expertos no pudieron determinar su idioma, y su piel verde no era resultado de ninguna pintura. Estos 'niños verdes' tenían rostros que se asemejaban a los de personas negras, pero sus ojos eran similares a los de los asiáticos. El niño murió poco después, mientras que la niña fue acogida por un magistrado local, perdiendo eventualmente su color verde y aprendiendo un poco de español. Sus descripciones de un mundo oscuro y un mundo de luz eran desconcertantes. En septiembre de 1952, los aldeanos de Virginia, EE. UU., informaron sobre el encuentro con una extraña criatura roja, de aproximadamente 4 metros de altura, vestida con ropa de goma y que emitía un olor desagradable. En julio de 1963, una pareja que conducía en Oregón también se encontró con un ser grande y humanoide. A pesar de la confusión que rodea estos eventos, aún no hay evidencia concluyente que resuelva estos misterios.