En Bucarest, la capital de Rumania, hay un niño llamado M. Dorijanu, que tiene un tercer ojo en la frente. Inicialmente, sus padres pensaron que era solo un niño con una deformidad. Sin embargo, a medida que creció, M. Dorijanu mostró habilidades predictivas extraordinarias, convirtiéndose en un profeta infantil único.
Una vez, mientras viajaba en tren con sus padres, de repente se detuvo en la puerta del tren, gritando que no subieran porque sentía que una tragedia estaba a punto de ocurrir. A regañadientes, decidieron tomar otro tren. A la mañana siguiente, la Televisión Nacional de Bucarest informó sobre el trágico descarrilamiento del tren que habían planeado tomar, que resultó en numerosas víctimas. Esta decisión salvó la vida de los padres de M. Dorijanu.
El Dr. B. Scujou ha estado observando a M. Dorijanu desde su nacimiento. Al principio, creían que el ojo extra era un defecto fisiológico e incluso sugirieron una cirugía para eliminarlo. Sin embargo, investigaciones posteriores revelaron que este ojo no solo tenía funciones fisiológicas normales, sino que también poseía habilidades especiales. Los padres de M. Dorijanu eran inicialmente escépticos sobre las predicciones de su hijo hasta que su madre, Anna, presentó un caso en el que él predijo con precisión que una vecina tendría trillizos. De hecho, la vecina más tarde quedó embarazada de trillizos.
En los últimos años, las predicciones de M. Dorijanu han causado ansiedad entre sus familiares y amigos. En una ocasión, predijo a un amigo que pronto recibiría una promoción. Un año y medio después, ese amigo, de hecho, se volvió muy rico. Los padres de M. Dorijanu apoyan a los científicos en su investigación, pero les instan repetidamente a no tocar su ojo extra. La madre de M. Dorijanu cree que los talentos especiales de su hijo pueden beneficiar no solo a su familia, sino también ayudar a muchas otras personas.