Hasta hace menos de un siglo, la mayoría de los historiadores creían que la sociedad organizada en China comenzó alrededor del 1100 a.C. Sin embargo, esta percepción cambió drásticamente debido al descubrimiento de inscripciones misteriosas en caparazones de tortuga por un médico chino. En 1899, un médico en Pekín recetó un medicamento que contenía una sustancia conocida como 'hueso de dragón' para un paciente que sufría de malaria. El paciente, Wang Yirong, un experto en escrituras antiguas, notó que estos 'huesos de dragón' eran en realidad caparazones de tortuga inscriptos con caracteres. El descubrimiento de Wang alteró fundamentalmente la comprensión de la civilización china temprana, proporcionando evidencia de la existencia de la Dinastía Shang y su sistema de escritura.
Wang Yirong compró todos los 'huesos de dragón' de la farmacia y estudió meticulosamente las inscripciones, confirmando que eran reliquias de la Dinastía Shang, aproximadamente hace 3,400 años. Poco después, otros académicos y coleccionistas de antigüedades comenzaron a buscar 'huesos de dragón' inscriptos, especialmente en el norte de China. Esto llevó al descubrimiento de numerosos artefactos de la época Shang, incluidos caparazones de tortuga utilizados para la adivinación y las ruinas de ciudades Shang.
En 1928, el gobierno chino ordenó la protección de los sitios arqueológicos en la región de Anyang, prohibiendo la excavación y venta ilegal de antigüedades. Desde entonces, se han desenterrado una gran cantidad de huesos oraculares y evidencia de las ruinas de ciudades Shang en Anyang. Estos hallazgos no solo confirmaron la existencia de la Dinastía Shang, sino que también revelaron su diseño urbano y condiciones sociales. Las excavaciones han descubierto palacios, talleres, templos y residencias ordinarias de la época Shang, junto con exquisitas vasijas de bronce, cerámicas y esculturas de piedra.